LA ROSA Y LA ESPINA

Hoy volvemos a las aulas y al terminar la jornada escolar los niños serán interrogados por padres, abuelos, tíos… sobre cómo ha sido su día. Muchas veces nos decís que a vuestros hijos les cuesta contaros que han hecho en el cole y suelen responder «nada», «no me acuerdo» o simplemente «no sé».

Una técnica interesante es la de «La rosa y la espina». Es un método muy sencillo, podemos ponerlo en práctica todos los días de forma rutinaria y es una excelente manera de estar al día de lo bueno y lo malo que vive nuestro hijo. De esta manera, podremos orientarle o ayudarle en caso de que esté viviendo un mal momento, o simplemente ser partícipe de todas las cosas divertidas que le ocurren.

La rosa es ese momento que más le gustó, le divirtió o le hizo sentir bien; la espina se refiere a ese acontecimiento triste, doloroso, incómodo o simplemente algo que le incomodó a lo largo del día.

Quizás al principio sólo cuenten pequeñas cosas que a ti te parecen insignificantes, por ejemplo, la rosa puede ser que hizo un camino para las hormigas en el parque con su amigo, y la espina que su amigo las pisó. Pueden parecer pequeñas historias pero para nuestros hijos es su día a día, son grandes acontecimientos y todas ellas esconden lo que les hizo feliz y lo que les entristeció.

Si preguntamos por la rosa y la espina todas las noches antes de que el niño se duerma iremos conociendo, poco a poco, esas cosas que no cuenta cuando nos ponemos a hacerle un tercer grado: «qué has hecho en clase», «te han castigado por hablar», «has jugado con Manolito», «te has comido todo en el comedor»… Todas estas son preguntas tipo que hacemos habitualmente y con las que obtendremos las respuestas que nosotros queremos, pero quizás no las que responden de verdad a cómo se siente el niño en el colegio y a qué da él importancia.

Podemos incluso hacerles partícipes de nuestra rosa y espina de hoy para hacerles sentir cómodos hablando y que ellos también entiendan cómo nos sentimos nosotros

Lo que no debemos hacer cuando pongamos en práctica el método de la rosa y la espina es:

– Presionarle: intentar obtener una respuesta sí o sí a toda costa, aunque esté cansado y esa noche no quiera hablar.

– Dirigirle en las respuestas: en ocasione acaban respondiendo lo que queremos oír.

 No dejarle hablar: los niños pueden tardar en explicar lo que quieren, debemos tener paciencia y dejar que hablen, aunque se atasquen, y no terminar sus frases.

– No mostrar interés: puede que el niño divague al hablar o que cuente cosas que no encuentras muy interesantes, pero lo son tanto como ese mal momento que has pasado en el trabajo o con tu pareja y que no paras de contar a todo el mundo.

 

Fuente: https://www.guiainfantil.com/

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