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Las funciones del apego

El apego es una vinculación afectiva intensa, duradera de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad. Tiene dos funciones primarias:

  1. Procurar la supervivencia
  2. Proporcionar seguridad emocional

Son dos funciones muy primarias que desarrollamos cuando nacemos. A medida que vamos creciendo estas funciones se hacen más complejas entrando en contacto con otros sistemas:

  1. El sistema de miedo o desconfianza
  2. El sistema de exploración
  3. El sistema afiliativo.

Se activa en contextos extraños y ante personas extrañas que son percibidas como amenazadoras o peligrosas. El sistema de miedo surge en la primera mitad del primer año (porque ya conoce su entorno) y coincidiendo con la formación del apego.

Permite el interés por el entorno y los objetos que hay en él, se desarrolla paulatinamente con el crecimiento del niño o niña.

Implica interés por las personas y desarrollo de habilidades sociales. Se desarrolla a posteriori. El sistema de apego apoya al exploratorio y al afiliativo e inhibe al de miedo.

A veces es el miedo o la desconfianza la que le está ganando terreno al sistema de exploración y al afiliativo.

Otras de las funciones del apego son:

  • Ofrecer y regular la cantidad y calidad de estimulación que necesita el niño para su desarrollo.
  • Posibilitar la exploración y consecuentemente el aprendizaje.
  • Fomentar la salud física y mental (si el apego es el adecuado).
  • Favorecer el desarrollo social (porque crea seguridad el apego).
  • Proporcionar placer (en si mismo y pueden convertirse en un juego).

Como madres podemos ayudar a nuestros hijos e hijas transmitiendo confianza en el momento de la separación para entrar en el colegio, dejarlos con parientes o amigos. En cualquier relación humana tenemos momentos de fusión (estar juntos) y separación ( despedirse), es igual de importante saber vivir positivamente tanto un momento como el otro.

Muchas veces las madres tenemos una dificultad para saber vivir estos momentos de separación de vuestros hijos, se nos plantean dudas, temores, pena por ver como crecen y no nos damos cuenta… En estos casos es importante volver a recuperar nuestros espacios individuales y de autocuidado; es decir, momentos para recuperar nuestra individualidad, disfrutar de nuestro espacio como adultas y valorar como nos sentimos. Ver con perspectiva la confianza que tenemos en nuestros hijos e hijas, los patrones que reproducimos de nuestras madres, la conciencia del paso del tiempo y las etapas de crecimiento de nuestros hijos. Todo este trabajo individual se transmite consciente o inconscientemente en la relación y es el mejor legado que les podemos dejar.

Algunas referentes sobre este tema son la terapeuta de reencuentro Fina Sanz o la ginecóloga y obstetra Christiane Northrup.

Podemos encontrar también bibliografía sober el apego en autores como  Bowlby, Malanie Klein o Mary Ainsworth.

 

 

 

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Comunicarnos de manera no violenta

Marshall Rosenberg propone 4 pasos para comunicarnos de manera eficaz y no violenta. Cuatro pasos

 

  • 1. Observar: describir en pocas palabras lo que pasó, sin acusar a la otra parte, ni juzgar.
  • 2. Decir como nos sentimos (las personas implicadas)
  • 3. Decidir que necesitamos.
  • 4. Pedir con claridad algo que satisfaga esa necesidad, que sea realista y basado en el ahora (no dentro de una semana o un mes)

Estas pautas pueden ser útiles en la convivencia en clase, pero también en familia.